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Estados Unidos

Idiomas que se hablan en Estados Unidos: Inglés.

  • Crecimiento del PIB: 2,2%
  • PIB per cápita: $ 59.500
  • Balanza comercial/Producto Interior Bruto: -2.3%
  • Población: 329.300.000 habitantes
  • Deuda Pública/PIB: 79%
  • Tasa de desempleo: 4.4%
  • Inflación: 2,1%

Economía de Estados Unidos

Estados Unidos posee la economía tecnológica más poderosa del mundo, con un PIB per cápita de 59.500 dólares. Las empresas estadounidenses están a la vanguardia en avances tecnológicos, especialmente ordenadores, productos farmacéuticos y equipos médicos, aeroespaciales y militares. Sin embargo, su ventaja ha disminuido desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Si comparamos el PIB, la economía de los Estados Unidos en 2014, que se había mantenido como la mayor del mundo durante más de un siglo, se situó en el segundo lugar por detrás de China, que ha triplicado con creces la tasa interanual de crecimiento de los Estados Unidos de las últimas cuatro décadas. En los EE.UU., los particulares y las empresas toman la mayoría de las decisiones, y los gobiernos federal y estatal compran los bienes y servicios necesarios predominantemente en el mercado privado.

Las empresas estadounidenses gozan de mayor flexibilidad que sus homólogas de Europa Occidental y Japón, por sus decisiones de ampliar capital, despedir a trabajadores y desarrollar nuevos productos. Al mismo tiempo, las empresas se enfrentan a mayores dificultades para entrar en los mercados nacionales de sus rivales, en comparación con las empresas extranjeras para entrar en los mercados estadounidenses. Los problemas a largo plazo para los EE.UU. incluyen el estancamiento de los salarios de las familias con bajos ingresos, la falta de inversión en infraestructuras, el aumento de los costes médicos y de las pensiones de una población envejecida, la escasez de energía y los considerables déficits en cuenta corriente y presupuestarios. El auge de la tecnología ha impulsado un mercado laboral de "dos niveles" en el que los de abajo carecen de la educación y las habilidades profesionales/técnicas de los de arriba y, cada vez más, no consiguen aumentos salariales, cobertura de seguro de salud y otros beneficios.

Pero la globalización del comercio, y especialmente la proliferación de los productores con bajos salarios como China, ha ejercido una presión a la baja sobre los salarios y una presión al alza sobre el retorno del capital. Desde 1975, prácticamente todas las ganancias en los hogares han ido al 20% superior de los hogares. Desde 1996, los dividendos y las plusvalías han crecido más rápidamente que los salarios o cualquier otra categoría de ingresos después de impuestos. El petróleo importado representa más del 50% del consumo estadounidense, y tiene un impacto importante en la salud general de la economía. Los precios del petróleo se duplicaron entre 2001 y 2006, año en que los precios de las viviendas alcanzaron su punto álgido. Los altos precios de la gasolina afectaron a la economía de los consumidores y muchas personas se retrasaron en el pago de sus hipotecas. Los precios del petróleo subieron otro 50% entre 2006 y 2008, y las ejecuciones bancarias se duplicaron durante ese mismo período. Además de amortiguar el mercado inmobiliario, el alza de los precios del petróleo provocó una caída del valor del dólar y un deterioro del déficit comercial de EE.UU., que alcanzó un máximo de 840.000 millones de dólares en 2008.

Debido a que la economía de EE.UU. es intensiva en energía, la caída de los precios del petróleo desde 2013 ha aliviado muchos de los problemas que los incrementos anteriores habían provocado. La crisis de las hipotecas de alto riesgo, la caída de los precios de las viviendas, los fracasos de los bancos de inversión, la escasez de crédito y la recesión económica mundial empujaron a los Estados Unidos a una recesión a mediados de 2008. El PIB se contrajo hasta el tercer trimestre de 2009, la recesión más profunda y prolongada desde la Gran Depresión. Para ayudar a estabilizar los mercados financieros, el Congreso de los EE.UU. estableció un Programa de Alivio de Activos en Problemas por valor de 700.000 millones de dólares en octubre de 2008. El gobierno utilizó algunos de estos fondos para comprar acciones de bancos y corporaciones industriales estadounidenses, muchas de las cuales habían sido devueltas al gobierno a principios de 2011.

En enero de 2009, el Congreso aprobó, con la firma del presidente Barack Obama, un proyecto de ley que proporcionaba un estímulo fiscal adicional de 787.000 millones de dólares a utilizar durante 10 años (dos tercios en gastos adicionales y un tercio en recortes de impuestos) con el fin de crear empleo y ayudar a la recuperación de la economía. En 2010 y 2011, el déficit del presupuesto federal alcanzó casi el 9% del PIB. En 2012, el Gobierno Federal redujo el crecimiento del gasto y el déficit disminuyó al 7,6% del PIB. Los ingresos de los Estados Unidos procedentes de impuestos y otras fuentes son inferiores, en porcentaje del PIB, a los de la mayoría de países. Las guerras en Irak y Afganistán requirieron importantes cambios en los recursos nacionales, que pasaron de ser civiles a militares, y contribuyeron al aumento del déficit presupuestario y de la deuda pública. Hasta el ejercicio del 2018, los costes directos de las guerras habían ascendido a más de 1,9 billones de dólares, según cifras del Gobierno de los Estados Unidos. En marzo de 2010, el ex presidente Obama promulgó la Ley de Protección al Paciente y Atención Asequible (ACA, por sus siglas en inglés), una reforma del seguro de salud que fue diseñada para ampliar la cobertura a otros 32 millones de estadounidenses para el año 2016, mediante seguros de salud privados para la población general y Medicaid para los pobres.

El gasto total en salud (público más privado) aumentó del 9,0% del PIB en 1980 al 17,9% en 2010. En julio de 2010, el ex presidente firmó la Ley Dodd-Frank de Reforma de Wall Street y Protección al Consumidor, una ley diseñada para promover la estabilidad financiera protegiendo a los consumidores de los abusos financieros, poniendo así fin a los rescates de empresas financieras por parte de los contribuyentes, y mejorando la rendición de cuentas y la transparencia del sistema financiero. La Junta de la Reserva Federal (Fed) anunció planes en diciembre de 2012 para comprar 85.000 millones de dólares mensuales de valores respaldados por hipotecas y del Tesoro en un esfuerzo por mantener bajas las tasas de interés a largo plazo y mantener las tasas de interés a corto plazo cerca de cero hasta que el desempleo cayera por debajo del 6,5% o la inflación subiera por encima del 2,5%.

La Reserva Federal finalizó sus adquisiciones durante el verano de 2014, después de que la tasa de desempleo cayera al 6,2%, la inflación se situara en el 1,7% y la deuda pública cayera por debajo del 74% del PIB. En diciembre de 2015, la Reserva Federal elevó su objetivo para la tasa de interés de referencia de los fondos federales en un 0,25%, el primer aumento desde que comenzó la recesión. Con un crecimiento bajo y continuado, la Reserva Federal optó por subir los tipos varias veces desde entonces, y en diciembre de 2017, la tasa objetivo se situó en el 1,5%. En diciembre de 2017, el Congreso aprobó, con la firma del Presidente Trump, la Ley de Recortes de Impuestos y Empleos, que, entre sus diversas disposiciones, reduce la tasa del impuesto de sociedades del 35% al 21%; reduce la tasa del impuesto individual para aquellos con los ingresos más altos del 39,6% al 37%, y en menor porcentaje para aquellos con ingresos más bajos; modifica muchas de las deducciones y créditos utilizados para calcular los ingresos imponibles; y elimina en 2019 la sanción impuesta a los contribuyentes que no obtienen la cantidad mínima de seguro de salud requerida por la ley ACA. Los nuevos impuestos entraron en vigor el 1 de enero de 2018; el recorte de impuestos para las empresas es permanente, pero los de las personas físicas expirarán después de 2025. El Comité Conjunto de Impuestos (JCT) de la Oficina de Presupuestos del Congreso estima que la nueva ley reducirá los ingresos fiscales y aumentará el déficit federal en alrededor de 1,45 billones de dólares durante el período 2018-2027. Esta cantidad disminuiría si el crecimiento económico superara las estimaciones del AAC.

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