traducciones juradas

Traducciones jurídicas español<>búlgaro

Ofrecemos un servicio especializado en traducción legal búlgaro<>español. Nuestros traductores búlgaros nativos son profesionales del Derecho y conocen el marco jurídico de país de destino, ya sea España o Bulgaria.

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¿En qué consiste una traducción jurídica español<>búlgaro?

Si bien la traducción en general puede tener más matices de lo que la gente piensa, una traducción legal al búlgaro o del búlgaro es mucho más que trasladar palabras de un idioma a otro.

La traducción jurídica está enfocada a una gran variedad de documentos como testamentos, documentos judiciales y financieros, declaraciones, patentes o sentencias.

Los traductores legales de búlgaro deben conocer bien el sistema jurídico del país de donde procede el documento. Para no caer en traducciones incorrectas, deben asimismo tener conocimientos tanto de la legislación española como de la legislación de Bulgaria.

En un mundo globalizado en que empresas de todo el mundo pueden entablar relaciones comerciales, la traducción jurídica adquiere un papel muy relevante. Aprovechamos para recordarte que no todas las traducciones legales o jurídicas tienen por qué estar juradas (certificadas). Las traducciones juradas búlgaro-español solo son necesarias cuando nos lo solicita algún organismo oficial, algún Registro o algún Notario. Por tanto asegúrate bien de si te pide una traducción oficial, o es suficiente con una traducción simple búlgaro<>español.

La traducción jurídica se diferencia de otros tipos de traducción

Los documentos legales en lengua búlgara, más que otros documentos como los comerciales, tienen una terminología específica. Nuestros traductores legales de búlgaro están capacitados para traducir correctamente estos conceptos en la lengua meta. No se limitan a sustituir una palabra por otra.

La elección de determinadas palabras en un texto legal tiene un significado muy determinado y preciso. Por otra parte, cualquier ambigüedad o imprecisión puede invalidar un documento legal. Un pequeño error podría comportar importantes consecuencias económicas.

La jerga jurídica de cada país (España, Bulgaria) es compleja y su terminología es muy específica. Si a esto añadimos las diferencias culturales y regionales de los lugares en que se habla el búlgaro, entenderemos lo difícil que puede ser la traducción jurídica.

Los traductores legales se encargan de trasladar un concepto jurídico de español a búlgaro o viceversa. Para que sea legalmente vinculante, la terminología jurídica española y búlgara debe ser precisa. 

Obras de referencia del traductor jurídico de búlgaro

Todos los traductores legales de lengua búlgara acuden a obras de referencia para realizar su trabajo. Por ejemplo, diccionarios y glosarios especializados, códigos, leyes y doctrina, tanto del Derecho de España como de Bulgaria.

Los traductores legales recurren frecuentemente a los códigos de procedimiento civil y penal y a los códigos civiles y penales de cada país. En estos códigos encuentran descripciones precisas en búlgaro y español de cada concepto legal.

Estos materiales de referencia ayudan al traductor a confirmar que están empleando el término búlgaro utilizado en los procedimientos legales. El trabajo de un traductor legal búlgaro-español es muy preciso y meticuloso. Además de estas obras jurídicas especializadas, el traductor utiliza herramientas de ayuda a la traducción como memorias y bases de datos terminológicas. Aquí encuentra fragmentos de textos que él mismo ya ha traducido, o traducciones de términos especializados que ha ido introduciendo durante trabajos anteriores.

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Breve historia del búlgaro 

Dentro las lenguas eslavas, el búlgaro ocupa una posición especial por el uso del artículo determinado en forma de sufijo y la pérdida de las formas de infinitivo.

El búlgaro actual se desarrolló a partir del búlgaro antiguo (siglo IX-XI), pasando por el búlgaro medio (siglo XII-XIV) y el nuevo búlgaro (siglo XV) hasta su forma actual. Recibió influencias del turco, del griego y, por supuesto, del ruso. También existe una estrecha relación con el idioma macedonio.

El búlgaro es una lengua eslava del sur con unos 12 millones de hablantes principalmente en Bulgaria, pero también en Ucrania, Macedonia, Serbia, Turquía, Grecia, Rumania, Canadá, EE.UU., Australia, Alemania y España. El búlgaro es mutuamente inteligible con el macedonio, y está relacionado con el serbio, el croata, el bosnio y el esloveno.

El búlgaro fue el primer idioma eslavo escrito. Los primeros escritos aparecieron durante el siglo IX en alfabeto glagolítico, que fue sustituido gradualmente por una versión temprana del alfabeto cirílico en siglos posteriores.

A finales del siglo XVIII, la versión rusa del cirílico, o "escritura civil" de Pedro el Grande (1672-1725), fue adaptada para escribir el búlgaro, como resultado de la influencia de los libros impresos de Rusia. Durante el siglo XIX se utilizaron varias versiones de este alfabeto que contenía entre 28 y 44 letras. En la década de 1870 pasó a utilizarse una versión del alfabeto con 32 letras propuesta por Marin Drinov. Esta versión se mantuvo en uso hasta la reforma ortográfica de 1945, cuando se eliminaron del alfabeto las letras yat (Ѣ ѣ), y yus (Ѫ ѫ).

La lengua literaria moderna, basada en el búlgaro vernáculo, sufrió un proceso de normalización después de que Bulgaria se independizara en 1878. Muchas palabras turcas pasaron al búlgaro durante el largo período de dominio otomano. También se han tomado prestados vocablos del latín, el griego, el ruso, el francés, el italiano, el alemán y, cada vez más, del inglés.