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Traducciones de sueco para marketing y comunicación

Ofrecemos a los departamentos de marketing un servicio rápido de traducciones sueco-español y español-sueco. Gestionamos traducciones creativas de calidad en lengua sueca en plazos muy ajustados.

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Claves para contratar un servicio de traducción sueco<>español 

Las agencias de publicidad y comunicación tienen necesidades muy concretas cuando solicitan traducciones desde el sueco o hacia el sueco. Ya sean comunicados de prensa o textos publicitarios, este tipo de traducción no solo requiere de conocimientos lingüísticos, sino también conocer el trasfondo cultural de cada país o región (Suecia, en este caso) que esconden las palabras.

Una buena traducción publicitaria es clave para ampliar tu clientela de habla sueca. Solo hay que tener en cuenta algunos consejos.

Recuerda estos consejos cuando tengas que traducir contenidos de marketing:

Conoce a tu público

Antes de empezar a traducir, decide a qué público dirigirás tu mensaje. ¿Quién crees que será más receptivo a tu servicio o producto?

Selecciona y concreta quién será tu público objetivo. En este caso, si vas a traducir al sueco, piensa en qué mercados quieres introducirte. ¿Solo en Suecia? ¿O en cualquier territorio con comunidades de habla sueca sin importar la región o país? Considera las connotaciones dialectales de cada variante del sueco y cómo esto puede repercutir en el receptor del mensaje.

Ten en cuenta también la edad del público, ya que esto influirá en cómo traduces. Cuanto más estreches el cerco apuntando directamente a un nicho de mercado, mayores posibilidades tendrás de que tu traducción sueco<>español atraiga a posibles compradores.

Considera todo tipo de publicaciones

Existen muchas maneras de entrar en mercados de habla sueca. Amplía el tipo de contenidos publicitarios e informativos para cubrir todos los canales de tu empresa.

Los comunicados en prensa y el material publicitario impreso son un clásico, pero traducir el contenido de tu página web al sueco, para publicar artículos sobre productos o servicios, puede ser una buena manera de llegar a miles de lectores de Suecia.

Una opción es abrir un perfil en una red social como Twitter o Instagram, y dirigirte especialmente a clientes suecos. O bien lanzar una campaña de marketing de e-mail. Recuerda introducir siempre estos nuevos formatos de comunicación en tus planes de traducción español<>sueco.

Traduce y localiza (o sea, adapta)

En el mundo del marketing, entendemos por localización la adaptación de todos los elementos (desde el diseño hasta las referencias culturales) para un determinado público. Un pequeño cambio en un tipo de público incrementará el porcentaje de respuesta y el número de ventas.

Incluso si dos grupos hablan el mismo idioma, en este caso sueco, es posible que necesitemos diferentes traducciones para cada región o país (Suecia).

Una buena localización en sueco nos ayuda a resolver estos problemas: desde palabras de uso cotidiano hasta el formato de las fechas, las unidades de pesos y medidas o las fórmulas de cortesía empleadas en Suecia.

Piensa en todas las piezas del conjunto

En una traducción publicitaria de sueco no todo es texto. Recuerda que también hay gráficos, presentaciones y dibujos que pueden ser importantes para llamar la atención de tus usuarios suecos.

Estos cambios no sólo afectan al contenido, sino que a veces son necesarios para la legibilidad de la traducción. A veces tendremos que hacer cambios para adaptarnos a la dirección de lectura de un idioma (de izquierda a derecha o de derecha a izquierda), el espacio que ocupa un determinado alfabeto o cualquier particularidad específica de idiomas como el sueco.

Ten siempre en cuenta que el espacio que ocupa una traducción puede aumentar o disminuir respecto al texto original cuando se traduce de español a sueco o viceversa.

No limites tu imaginación

A la hora de buscar traducciones de sueco para contenidos publicitarios, es posible que tu idea inicial en español no funcione cuando se traduzca a la lengua sueca.

Es importante mantener una coherencia durante toda la campaña: es lo que identificará a tu marca, empresa o producto en sueco. Recuerda que lo que funciona en español puede no funcionar en sueco.

Durante todo el proyecto de traducción, piensa siempre a qué tipos de usuarios suecos va dirigida la campaña. Ábrete a nuevas ideas para que tu mensaje no se pierda en la traducción.

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Breve historia del sueco

El sueco es una lengua germánica septentrional hablada por unos 10 millones de personas en Suecia (Sverige). En 2007 había 290.000 hablantes nativos de sueco en Finlandia, y 2,4 millones de hablantes como segunda lengua. Se estima que en 2010 existen unos 300.000 hablantes de sueco en países distintos de Suecia o Finlandia. Muchos viven en los Estados Unidos, Reino Unido, España y Alemania, y también en otros países escandinavos, Francia, Suiza, Bélgica, los Países Bajos, Canadá y Australia.

El sueco está estrechamente relacionado con el noruego y el danés, y sus hablantes suelen entenderse entre sí.

Finlandia estuvo gobernada por Suecia desde el siglo XII hasta 1809. Durante ese período, el sueco fue la principal lengua del gobierno y de la educación. Hoy en día, el finlandés y el sueco son lenguas oficiales en Finlandia.

Antes había comunidades de habla sueca en Estonia (Estland). Cerca de un millar de esos suecos emigraron al sur de Ucrania después de que Estonia pasara a formar parte del Imperio Ruso en el siglo XVIII. Allí crearon un pueblo conocido como Gammölsvänskbi (Pueblo Sueco Antiguo), que ahora forma parte de Zmiivka (Зміївка). Muy poca gente habla todavía sueco en esta zona. Durante la Segunda Guerra Mundial, otros sueco-hablantes huyeron de Estonia a Suecia. Sólo muy pocas las personas en Estonia que todavía hablan sueco hoy en día.

Entre los años 800 y 1100 d.C., se hablaba en Suecia un dialecto del nordeste antiguo conocido como sueco rúnico. Se escribía en el alfabeto rúnico. Se diferenciaba sólo ligeramente del dialecto nórdico antiguo de Dinamarca, o danés rúnico. Las dos lenguas comenzaron a separarse durante el siglo XII.

El sueco apareció por primera vez en alfabeto latino en 1225 en la ley westrogoda (Äldre Västgötalagen), el código de derecho utilizado en la provincia de Gothland Occidental (Västergötland). La lengua de este texto se conoce como Sueco Antiguo Temprano (klassisk fornsvenska o äldre fornsvenska), que se utilizó hasta aproximadamente 1375. Gramaticalmente era mucho más complejo que el sueco moderno.

Entre 1375 y 1526, el idioma de Suecia se conocía como Sueco Antiguo Tardío (yngre fornsvenska). Había sufrido una simplificación gramatical y un cambio de vocales, y para el siglo XVI tenía más en común con el sueco moderno. Durante este tiempo, el sueco tomó prestadas muchas palabras del latín, del bajo alemán y del holandés.

La traducción de la Biblia al sueco en 1526 se considera que marca el comienzo del sueco moderno. Ayudó a establecer una ortografía consistente para el sueco, aunque la ortografía utilizada en la traducción no era completamente consistente. Por ejemplo, las letras ä y ö se utilizaron en lugar de æ y ø, y å reemplazó a o en muchas palabras.

Las reglas modernas de la ortografía sueca fueron creadas por el autor Carl Gustaf af Leopold, por encargo de la Academia Sueca (Svenska Akademien). Su propuesta fue publicada en 1801, y finalmente adoptada por la Academia en 1874. La ortografía fue reformada en 1906, y dicha reforma sólo fue respaldada plenamente por la Academia Sueca en 1950.